El primer amor en Barcelona

by ligarbcn on March 9, 2011


barcelona--amor-y-monumentosHace ya cuatro años de mi última visita a Barcelona. Lo recuerdo como si fuera ayer pues pasé uno de mis mejores en momentos de amor en Barcelona. Yo vivía por aquel entonces en Londres con él, bueno no vivíamos en el mismo piso, pero comenzamos nuestra relación allí. El motivo de nuestra visita era que el equipo de nuestra ciudad jugaba contra el Barça e íbamos muchos conocidos juntos. Yo fui con mi familia al margen de mi pareja, no me gusta llamarlo así porque por aquella época llevábamos poco tiempo juntos. Él se quedaba en un hostal con sus amigos y yo en casa de unos amigos de mis padres. barcelona-amor-y-monumentos

El primer día no nos vimos apenas y pensé que sería un viaje más bien familiar que romántico, aunque yo esperaba poder compartir con él algún momento en esa ciudad mágica. El segundo día estuve comiendo en un restaurante por las Ramblas, tomando café y una copa. Luego empezaba el partido y esperaba que allí nos viésemos, pero tampoco; yo estaba en un palco con los amigos de mis padres y el en el fondo con toda la gente de mi ciudad, aún así fue toda una goleada. Después del partido lo llamé y estaba borracho, muy contento, se iba de fiesta con todo el mundo. Yo preferí quedarme en casa. Mi madre empezó a olerse que que estaba más preocupada de lo normal me preguntó si tenía pareja y el amor había llegado a mi vida, pero le dije que no. Prefería no pensarlo, aunque cada día me gustase más; en ese momento me entraron ganas de volver a Londres con mi vida normal. Pero para mi sorpresa el domingo me llamó temprano, no pensé que lo hiciera después de una noche de fiesta. Paseamos por las Ramblas, había parejas y el amor se respiraba en el aire o yo lo respiraba desde luego. Nos compramos unos bocatas y unas cervezas y nos fuimos a la playa, aquel día el tiempo estaba de mi parte: estuvimos contándonos lo que habíamos hecho aquellos días y me dí cuenta de que había visto más de lo que creía, sobre todo, edificios impresionantes por toda la ciudad, el amigo de mis padres era ingeniero. Él había visto menos cosas, pero quería aprovechar junto a mí ese día. Más tarde aprovechamos para ir al parque de Guell, corrimos, jugamos como niños, en pareja y con amor, tomamos batidos, paseamos por un sin fin de calles, nos perdimos, reímos, visitamos la Sagrada familia y, por último, fuimos a cenar al Hard Rock. Luego conversamos aprovechando el buen tiempo y nos tomamos una copa en un local de moda. Al final me acompañó a casa y cuando fui a dormir me di cuenta de lo mucho que había merecido la pena, aquel viaje. Cuando volvimos a vernos en Londres ya no eramos los mismo: estábamos
enamorados.

Anterior:

Siguiente:

Deja un comentario